Ni las temperaturas que oscilan entre los tres y siete grados centígrados, ni las corrientes marítimas de hasta nueve kilómetros por hora, ni las orcas y lobos marinos a los que se enfrentará parecen intimidar a la nadadora Patricia Guerra en sus próximos retos: cruzar el estrecho de Magallanes, previsto para diciembre de 2006 y febrero de 2007, y unos meses más tarde el de Bering.